18 ene 2008
°o.O POEMA XII O.o°
6:22 p. m.
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En laberintos inciertos
vaga la esperanza en pos
de esos sueños divinos
que aguardan en el final.
Un muro y otro más,
sólo callejones sin salida,
la desidia y la desilución
consumiendo toda la luz.
Ya marchita y rastrera,
ruega a la infinita luna
que no la abandone más y
que la guíe a su destino.
En ese mundo perdido
deambula la esperanza
y sueña que llega,
que su final es cierto.
vaga la esperanza en pos
de esos sueños divinos
que aguardan en el final.
Un muro y otro más,
sólo callejones sin salida,
la desidia y la desilución
consumiendo toda la luz.
Ya marchita y rastrera,
ruega a la infinita luna
que no la abandone más y
que la guíe a su destino.
En ese mundo perdido
deambula la esperanza
y sueña que llega,
que su final es cierto.
6 ene 2008
°o.O AMANECER O.o°
1:23 p. m.
2 comments
Hace tiempo que no publico nada nuevo, es que no he escrito nada nuevo. Y no es por falta de tiempo, es tan solo por falta de letras. A veces las vacaciones de letras son necesarias para volver a ellas luego, con nuevos aires, nuevas sensaciones, nuevas visiones.
Hoy me he traído de vuelta, he aterrizado esos mares de pensamientos que abundan en mi cabeza; he decidido que sería este día, y no otro. Hoy, finalmente, he amanecido.
El día avanza presuroso con todo el esplendor del sol y una suave brisa del norte, aquí dentro yacemos mi soledad y yo, hoy hermanadas; en la habitación aún quedan los vestigios de nuestra última batalla campal.
En verdad, no he tenido días más insoportables que los de éste último tiempo; son días en que no tolero a nadie ni a mi misma, me torno irascible. A veces me siento como un oso enjaulado, vago por la casa ensimismada en mis pensamientos, enarbola mi ciclotimia risas y llantos continuados que enloquecen. Pero hoy es un nuevo día, y los tormentos se han alejado, las voces han callado; sólo silencio, nada más.
Y van a ser casi tres meses de ausencia, y cada vez se me hace más difícil, pues necesito siempre de esa otra mitad, extraviada en el tiempo y la distancia, para poder caminar. Me consuela saber que está en cierto modo, que me lleva en su pensamiento y en su corazón; pero siempre quiero más.
Aún recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que lo vi: bajó del ómnibus y sin mirar hacia donde estaba, fue directo a retirar su bolso; yo me quedé en el lugar, mirándolo, fue entonces que dio media vuelta mientras recibía su bolso, y me vio, una dulce y tímida sonrisa iluminó su rostro y caminó decidido hacia mí. Yo temblaba, pues ese primer beso lo era todo, era la consumación de tantas noches desveladas y tantos sueños de amor. Ese beso también podría haber sido el principio del fin, pues tantas ilusiones teníamos y tanto miedo… Pero fue hermoso, como lo esperaba, como lo deseaba. Si parece que fue ayer, y hace un año ya de eso.
Tantas instantáneas que guarda celosamente mi alma y que guardará siempre.
Y muchas veces tengo miedo, y es inevitable. Le temo al olvido, más precisamente al olvido del amor. Pasar a ser la nada misma, dejar de ser, dejar de estar, dejar de hacer sentir, perder ese espejo en que reflejarnos y hacer reflejar, la evidencia de nuestra existencia cierta.
En verdad, no he tenido días más insoportables que los de éste último tiempo; son días en que no tolero a nadie ni a mi misma, me torno irascible. A veces me siento como un oso enjaulado, vago por la casa ensimismada en mis pensamientos, enarbola mi ciclotimia risas y llantos continuados que enloquecen. Pero hoy es un nuevo día, y los tormentos se han alejado, las voces han callado; sólo silencio, nada más.
Y van a ser casi tres meses de ausencia, y cada vez se me hace más difícil, pues necesito siempre de esa otra mitad, extraviada en el tiempo y la distancia, para poder caminar. Me consuela saber que está en cierto modo, que me lleva en su pensamiento y en su corazón; pero siempre quiero más.
Aún recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que lo vi: bajó del ómnibus y sin mirar hacia donde estaba, fue directo a retirar su bolso; yo me quedé en el lugar, mirándolo, fue entonces que dio media vuelta mientras recibía su bolso, y me vio, una dulce y tímida sonrisa iluminó su rostro y caminó decidido hacia mí. Yo temblaba, pues ese primer beso lo era todo, era la consumación de tantas noches desveladas y tantos sueños de amor. Ese beso también podría haber sido el principio del fin, pues tantas ilusiones teníamos y tanto miedo… Pero fue hermoso, como lo esperaba, como lo deseaba. Si parece que fue ayer, y hace un año ya de eso.
Tantas instantáneas que guarda celosamente mi alma y que guardará siempre.
Y muchas veces tengo miedo, y es inevitable. Le temo al olvido, más precisamente al olvido del amor. Pasar a ser la nada misma, dejar de ser, dejar de estar, dejar de hacer sentir, perder ese espejo en que reflejarnos y hacer reflejar, la evidencia de nuestra existencia cierta.
23 dic 2007
°o.O POEMA XI O.o°
1:55 a. m.
1 comment
La angustia me asfixia
apretando con toda su fuerza
mi desolada alma.
Necesito un grito ancestral,
un llanto desconsolado,
el desangrado de mis venas.
La mente que se nubla ante
las sombras del desquicio
que asechan todos mis días.
Quiero ese tiempo nuestro,
ese maravilloso universo en que
solo somos vos y yo, y nadie más.
Estas eternidades en que no estás
me encuentran desojando los minutos,
y repitiéndole tu nombre al viento.
(Quizás no sea buena la poesía. Pero eran éstas letras o las lágrimas de la poeta).
apretando con toda su fuerza
mi desolada alma.
Necesito un grito ancestral,
un llanto desconsolado,
el desangrado de mis venas.
La mente que se nubla ante
las sombras del desquicio
que asechan todos mis días.
Quiero ese tiempo nuestro,
ese maravilloso universo en que
solo somos vos y yo, y nadie más.
Estas eternidades en que no estás
me encuentran desojando los minutos,
y repitiéndole tu nombre al viento.
(Quizás no sea buena la poesía. Pero eran éstas letras o las lágrimas de la poeta).
17 dic 2007
°o.O REVELACIÓN O.o°
4:29 a. m.
1 comment

Camino por largos y estrechos pasillos de paredes añejas, donde los murmullos son tan audibles como el silencio. Guardo en mi retina esos diferentes rostros, esperando, desesperanzados, agonizantes, vencidos. Me siento extraña, como perdida en un mundo paralelo, en un tiempo suspendido.
Tonos grises en las paredes, en los muebles, en los cuerpos, en todos lados; incluso yo me noto más gris desde que estoy aquí dentro. Un fuerte deseo de salir corriendo lo más pronto posible, pero mis pies no quieren moverse; indudablemente aún no he visto todo.
Las sombras comienzan a acentuarse en los rincones y los grises ya no son tan grises, una bruma negra va tiñendo todo alrededor, y los murmullos ya casi no se perciben, y el silencio se va adueñando de todo el corredor. Los cuerpos desvanecen levemente y detienen sus acciones; todo se detiene, hasta el tiempo, que parece ya no transcurrir.
Mis palpitaciones se aceleran cada vez más, puedo sentir como la sangre fluye precipitadamente dentro de mis venas; mi piel se eriza y mis extremidades se entumecen.
Hacia el final del pasillo, un tenue movimiento y una figura que comienza a vislumbrarse. Es sólo un chico que camina lento hacia mí. Aparenta unos 14 años, trae ropas sobrias, pantalón largo de jean, un sweter a rayas, una campera beige de gabardina y un gorro de lana sobre su cabeza. Tiene su mirada gacha y arrastra los pies en cada paso que da, luce agobiado, de andar cotidiano por este submundo. Ya más cerca, casi al pasar por mi lado, levanta su cabeza y me apuñala con su mirada. Se me hiela la sangre y siento que me caigo, esos ojos…
Esos ojos, en escalofriante revelación, me corporizan a la Muerte.
16 dic 2007
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