4:57 p. m.
Que no te daría…
Te daría la luna, si la noche te hace feliz.
Te daría el alba, si no te alcanza la noche.
Te daría los siete mares, si lo pidieras.
Te daría mi mano, si te sintieras caer.
Te daría música, si el silencio te atormenta.
Te daría el viento, si lo pidieras.
Te daría una amistad, si lo que quieres es hablar.
Te daría un abrazo, si te hundes en la soledad.
Te daría el universo, si lo pidieras.
Te daría la vida, si tan solo me la pidieras.
10:57 p. m.
Siluetas plasmadas en las sombras
de ésta desolada noche de verano
ofrecen su baile pasional a los dioses,
exorcizando sus demonios en cada movimiento.
Se beben la brisa extasiadas de placer,
y dejan acariciar sus contorneadas figuras
por las ramas indecentes de los árboles,
estallando una y otra vez ante su contacto.
El aliento lujurioso de aquellas almas
se eleva hacia la inmensidad del cielo,
para ser llovido sobre la Madre Tierra
en la inoportuna mañana que se avecina.
Siluetas noctámbulas, apasionadas,
nacen del deseo oculto tras las sombras
y se desvanecen con la llegada de la neblina
que anuncia el nacimiento de un nuevo día.
11:29 p. m.
Sueño despierta con noches de luna brillante
y mares de agua salada hasta el infinito.
Nos sueño compartiendo nuestras soledades,
en silencio, con la mirada perdida en el cielo.
Noches de luna brillante y mares de agua salada,
y nuestra silueta se dibuja en la penumbra.
Noches de almas gemelas danzando
incansables un tango sin principio ni final.
Sueño despierta con un eterno nosotros,
que se lleve para siempre con la bajamar
este desdichado tú y yo en que vivimos.
Sueño despierta con esa caprichosa brisa marina
que despeina nuestros cabellos una y otra vez.
Sueño despierta con noches interminables a tu lado,
bajo esa brillante luz de luna que nos vio nacer.
8:31 p. m.
Largos amaneceres y ocasos
desde aquella tormentosa despedida
en que decidiste que un adiós
sería la decisión mas acertada.
El tiempo fue apaciguando
los tumultuosos sentimientos
que habían comenzado a aflorar
dentro de mi irascible ser.
Me propuse no extrañarte,
y mucho menos quererte.
Pero dicen que has vuelto
y eso me mantiene inquieta.
Se que nos encontraremos,
no lo podremos evitar.
Verte y tocarte una vez más
se ha vuelto mi mayor deseo.
Se que ese día llegará pronto,
puedo sentir el fuego en mi piel.
Se también que perderé toda razón,
pues el solo nombrarte ya lo provoca.
Oh dioses de mi eterna perdición
el incierto destino de mi vida
queda hoy en vuestras manos,
pues yo ya no soy dueña de mi.
9:37 p. m.
Vil mujer de cabellos blancos
que te apareces en las noches
con ese paso aletargado que
te distingue a lo lejos.
Vivo tratando de alejarte de mí
evitándote como a una peste,
ocupo mi cabeza en otras cosas,
solo para tratar de olvidarte.
Cuanto más me alejo de ti,
más te necesito a mi lado.
Vivir contigo me consume,
pero tampoco se vivir sin ti.
Oh Soledad, arma de doble filo,
si supiera tan solo que hacer.
Oh Soledad, eterna visitante,
si pudiera tan solo ser feliz.
Esta noche te estaré esperando,
como siempre, como nunca.
Las campanadas se harán oír
y el destino decidirá el mejor final.
7:14 p. m.
Hoy la verdad golpeó a mi puerta,
no eres feliz, confesó indiscreta
mientras se acomodaba en mi sillón.
Yo, sólo atiné a cerrar mi boca.
Lo tienes todo, plena eres de vida.
Haces todo aquello cuanto amas,
no das explicaciones, nunca lo has hecho.
Vives tal como deseas vivir.
Y no tienes nada, estás vacía.
La desolación se apodera de ti cada noche,
esa taquicardia que tienes la anuncia.
Y tú sólo das inútiles brazadas de ahogado.
Esperas ese inminente rescate
que no llega, y en el fondo de esa agonía
temes que jamás suceda, porque te conoces
y las fuerzas se agotan.
Mi verdad me observa tras la puerta,
bajo la espesa bruma de la noche
se aleja como vino, solitaria.
"¡No soy feliz!", le grito.
6:45 p. m.
Ella se mueve sigilosa
a través de la noche.
Ella nos observa,
nos asecha,
incansable.
Un escalofrío recorre
el espinazo
al sentir su respiro
en el pescuezo.
Ignorarla
resulta conveniente,
olvidarla
imposible.
Ella permanece
incansable,
cual fiel compañera
o vil verdugo.
Un día tomará tu mano
y no te podrás resistir,
porque cuando decidiste nacer
ella puso su firma sobre ti.
6:23 p. m.
Intento una y otra vez recomenzar,
respirar nuevos aires
lejos de ésta gran ciudad.
El verano se hace insoportable,
nada que hacer, solo esperar
el siguiente otoño.
Los días se vuelven agobiantes,
vagabundeo sin destino,
calles desoladas,
hedor putrefacto.
Me pregunto que nuevas andanzas
traerá este año,
desearía tener la respuesta.
¿Un cambio hará la diferencia?
Es probable, o tal vez
nadie lo note.
Sueño que estoy y no estoy,
sueño que vengo y me voy,
sueño que sueño.
¿Será que sueño o deliro?